Bioenergética "El término bioenergética
ha incluido la aplicación de las leyes de la termodinámica
a los organismos vivos, la expresión de la vida emocional en
el cuerpo físico y el análisis de procesos fisicoquímicos,
emocionales y mentales como un campo integrado de actividad vital. El
de la bioenergética es un término tan incluyente en su
contexto presente que, forzosamente, se presta a confusiones y discusiones
que son inherentes a la vastedad misma de sus propuestas. Como disciplina
abarca, por tanto, mucho más que aquello que podríamos
considerar dentro del marco conceptual de la medicina moderna; su práctica
se da en el proceso de un movimiento hacia la síntesis de las
culturas humanas en el seno de una nueva cultura, en que las expresiones
culturales particulares, antes que desaparecer, se reafirman en el seno
de una gran cultura que les da su plena significación. Allí, en la Bioenergética, medicina moderna y medicina tradicional, tecnologías médicas y cosmovisiones encuentran un cauce operativo que da coherencia y vigencia práctica a muchas disciplinas que hasta ahora han sido consideradas como manifestaciones separadas. La Bioenergética es un puente tendido entre la modernidad y la tradición, entre la tecnología y el arte terapéutico, entre la ciencia y la filosofía. La Bioenergética es, más que una nueva tecnología terapéutica, una nueva actitud hacia la vida, en un universo donde la síntesis es posible gracias al reconocimiento de la diversidad - el universo es la unidad de lo diverso. En este marco, la Bioenergética reafirma que lo más importante en el mundo es nuestra participación en él. De ese universo, en esencia participativo, nace una propuesta diferente de relación médico - paciente; una concepción de relación dinámica en el dipolo salud - enfermedad; una consideración de los procesos de la mente, y la misma consciencia, como pilares de las nuevas relaciones del hombre consigo mismo y con su entorno. Bioenergética y Medicina Podemos considerar
que hasta el advenimiento del método científico, toda la
medicina puede ser considerada como tradicional. A partir de entonces,
y con la adopción del método newtoniano - cartesiano como
código de lectura del Universo, la corriente de la medicina científica
o moderna con sus portentosos avances, conquista el status de paradigma
dominante en la cultura occidental. Así, dos grandes corrientes
se insinúan socialmente para la medicina del hombre: Esta asume el status de medicina oficial en el mundo occidental, y considera a su vez cualquier sistema médico, que no parta de lo científico en su esencia, como un sistema marginal, alternativo, o en el mejor de los casos, paralelo. El curso de la misma investigación científica demuestra, en el marco de la medicina globalmente considerada, que los diferentes abordajes de la salud del hombre, más que métodos paralelos o alternos, son procedimientos complementarios que abarcan diferentes armónicas de la misma nota fundamental del proceso evolutivo: la vida. De esta nota fundamental, la vida, que a la luz de la misma física moderna, se han ocupado las ciencias biológicas, enfatizando en el carácter de esta como organización energética con un propósito evolutivo, proponemos el antiguo nombre de Bioenergética, ya acuñado por Lowen, como una denominación que enfatiza para la vida el aspecto energía que la caracteriza y determina. Podemos considerar que el descubrimiento más importante de la física ha sido el concepto y la realidad del campo, que nos ha llevado a una desmaterialización progresiva de nuestra visión del mundo. En esta visión del campo, de las partículas, pasamos a las cargas, y de ambas, al concepto de un campo de relaciones probables, que a su vez determinan el comportamiento de cargas y partículas. En el vacío aparente entre partículas, un campo de relaciones establece la inteligencia del sistema, y hace de la misma materia una modalidad de expresión particular de un campo de energía. De otro lado, la energía pierde aún más su materialidad cuando la representamos en códigos de información. Campos continuos de materia, energía e información representan el campo unificado de la vida. En la materia, la energía se condensa y se hace aparente al lente de los instrumentos de percepción como los órganos de los sentidos; en la información la energía se diluye a la esencia de símbolos con valor de comunicación en el marco de un lenguaje. Pero todos los campos son representación del mismo elemento esencial: la energía. Antiguas cosmovisiones sostienen que no hay nada más que energía, manifestada en diferentes dimensiones u octavas vibratorias. De la interacción entre los diferentes campos de energía simultáneamente presentes en un organismo, nace esa expresión metabólica, fisiológica, emocional o mental que puede caracterizarlo. Una interacción armónica o coherente es producto de la comunicación fluida entre sus diferentes componentes. La interrupción en las comunicaciones o resonancia entre las diferentes expresiones del campo vital, por diferentes causas, origina el estado de desarmonía transitoria que llamamos enfermedad. Es de este tipo de procesos de flujo de energía - materia, energía, información - de los cuales se ocupa la Bioenergética. Si asimilamos el término vida al de energía, podemos decir que al ocuparse de la energía en el seno de la vida, la Bioenergética se ocupa de esa vida global que fluye en cada una de sus expresiones particulares. El término vida ha de ser comprendido en una escala más amplia que la clásica escala de las ciencias biológicas, si queremos dar respuesta a algunos interrogantes comunes a ciencias físicas, biológicas y humanas, que en nuestro contexto histórico demandan respuestas globales. Más aún, términos como vida, cerebro, consciencia, mente, espíritu, más que nuevas definiciones, nos plantean su ubicación relativa en un lenguaje evolutivo más amplio. Cada vez los límites para el concepto vida, en la acepción restringida de la Biología, se hacen más borrosos, y en el seno mismo de la materia, el átomo, las moléculas, el electrón, encontramos manifestaciones de formas de conciencia que creíamos un patrimonio de la vida orgánica. Desde la memoria del átomo, hasta los campos no energéticos de morfogénesis biológica, plantean, al científico de mente abierta, interrogantes sin respuesta en el seno de los paradigmas vigentes; entendiendo paradigma en el sentido que le da Kuhn, como un conjunto de verdades relativas aceptadas por la ciencia oficial en un momento histórico. Fenómenos como el influjo incontestable de la mente y su instrumento, el pensamiento sobre la multitud de parámetros biológicos, no han encontrado aún una explicación en el marco de las ciencias biológicas. Otro tanto podemos decir de las emociones, cuyo status es confundido con el de la mente, y que, aparte la consideración aislada de los sicólogos, no ha recibido la atención que le corresponde en el seno de la práctica médica. La disociación entre el sustrato mecánico y las disciplinas que abordan el comportamiento humano, es producto de la antigua forma dualista de pensamiento, en la que Psique y Soma funcionan como dos instancias que se pueden abordar separadamente en el hombre. La necesidad de un modo de pensar integrado, que restaure la unidad de lo disociado en pequeñas parcelas, es uno de los grandes motores del desarrollo de la Bioenergética en los albores del tercer milenio. Hasta el presente, la medicina se ha ocupado, básicamente, del campo de la materia; su campo de referencia va de los microsistemas orgánicos hasta la biología molecular, banda en la que se desenvuelve la corriente principal de la medicina moderna. La biofísica solo se insinúa teóricamente en el campo médico y sus aplicaciones se reducen a unos cuantos procedimientos especializados. Hemos pasado de un paradigma mecánico, en el que predominó la visión de un cuerpo equivalente a una máquina eficiente, hacia un paradigma químico, en el que se desconocieron las propuestas de interacciones energéticas como la electroterapia y la magnetoterapia y fueron tomadas como idealistas. La presencia de una supuesta energía biológica quedó enterrada como resultado del éxito predictivo y operativo del nuevo modelo aún oficialmente dominante. De la máquina del cuerpo se pasó al río de las moléculas, y la medicina empieza a conquistar, apenas, el campo de la biología molecular." Por Dr. Jorge Carvajal P. Centro
Integral De Sanación Prehispánica y BioEnergética
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