Terapias Florales

Para poder comprender la verdadera esencia de las terapias florales, debemos de entender primero el modelo estructural de Bach y sus verdades fundamentales lo mismo que sus postulados a cerca de la enfermedad.

Para Edward Bach era necesario partir de los fundamentos de su concepción del hombre y del universo. Bach postuló la existencia de una polaridad básica entre el alma y la personalidad. Según Bach el alma era lo permanente, lo inmortal, la energía esencial, lo trascendente y la personalidad lo transitorio, lo mortal y lo inmanente.

La meta del alma es alcanzar la perfección. Perfección equivalente a la individuación o realización.

El hombre, para Bach, encarna para obtener conocimiento y experiencia y así corregir los defectos, errores o faltas que lo hacen imperfecto.
Uno de los instrumentos con que cuenta el hombre para hacer posible su crecimiento es la enfermedad. Bach dijo: “… La enfermedad, en apariencia tan cruel, es en si beneficiosa y existe para nuestro bien, y si se le interpreta correctamente nos guiará para corregir nuestros defectos esenciales”.

Verdades Fundamentales

El hombre tiene un alma que es su ser real

El alma para Bach tiene una función rectora. Ella dirige y ordena nuestra vida. Pero también es la esencia de lo que somos. Bach la denomina nuestro ser divino, nuestro ser superior, nuestro ser real.
El alma es para Bach la estructura estructurante de nuestra vida, la guía de nuestra evolución.

Somos personalidades y existimos para lograr conocimiento y experiencia

La personalidad es nuestra parte transitoria, la encarnadura que, entre incertidumbre y elección, nos sirve de sostén material en la vida.

Nuestra vida no es más que un momento en nuestra evolución

Esta afirmación de Bach implica las ideas de karma y reencarnación. De un modo correlativo estos conceptos se sustentan en la idea de vida como proceso. El tramo entre el nacimiento y la muerte es nada más que un paso en el camino de la evolución.

El conflicto entre el alma y la personalidad es la causa de la enfermedad y la infelicidad

Bach ubica este conflicto entre el alma y la personalidad. Mientras entre ellas hay armonía, sus frutos son la paz, la alegría y la salud. Por el contrario, cuando se precipita el conflicto surge la experiencia de la enfermedad y la infelicidad.

La unidad de las cosas

Para Bach la fuerza creativa del universo es el amor y todo aquello de lo que tenemos conciencia es en su infinito número de formas una manifestación de ese amor.
Esto hace que “Cualquier acción contra nosotros mismos o contra otro afecte a la totalidad, pues al causar una imperfección en una parte, esta se reflejara en el todo”.


Enfermedad

Bach hace una revaloración de la enfermedad y la coloca como parte de un proceso y de un proyecto. Solo si la leemos dentro de esa realidad, aquélla toma cuerpo comprensible.

Postulados fundamentales sobre la enfermedad

La enfermedad no es un mal a suprimir sino un beneficio a comprender

Para Bach la enfermedad es beneficiosa. En el hecho de que el dolor, el sufrimiento, el malestar sirven de señales que nos indican la necesidad de aprender una lección que de otro modo nos habría pasado desapercibida y que no puede erradicarse mientras que no se aprende la lección.

La enfermedad es una oportunidad de vida. No es algo negativo sino que es la expresión manifiesta de un defecto a corregir para seguir avanzando en el proceso de evolución hacia la meta de la perfección.

La enfermedad es consecuencia de un conflicto

La enfermedad es el fruto de un conflicto entre el alma y la personalidad. El conflicto entre estas dos orientaciones representa la lucha entre la voluntad de transformación y la voluntad de conservación.

La enfermedad es producto de la acción de factores personales y transpersonales

Los factores personales son el egoísmo y el aislamiento; es decir, el ejercer una acción contraria o cruel hacia los otros y la tendencia a la disociación. Dentro de los transpersonales se incluyen la acción kármica y la influencia negativa de los semejantes debido al hecho de la ligadura que nos une a ellos por formar parte de un todo con ellos.

La enfermedad no es material en su origen

El origen de la enfermedad no hay que buscarlo en el lugar en donde aparece. La enfermedad es el último resultado producido en el cuerpo, el producto final de fuerzas profundas y duraderas. Las enfermedades son defectos, como el orgullo, la crueldad, el odio, el egoísmo, la ignorancia, la inestabilidad y la codicia. Detrás de cualquier síntoma físico o psíquico que el hombre pueda sufrir, se encuentran algunos de estos defectos que son la causa subyacente.

En la enfermedad no hay nada accidental

Para Bach el modo y la manera en la cual la enfermedad se manifiesta, el órgano o la función que se afecta no debe verse como obra de la casualidad sino de la causalidad. Esto tiene como consecuencia pensar en los síntomas de la enfermedad como significante de una trama de significados, como señales que expresan simbólicamente la naturaleza del efecto que es causa y sostén del padecimiento actual.

Los síntomas de una enfermedad son signos que indican el ajuste o no al sendero que conduce al alma por el recto camino de la evolución.