Herbolaria

Generalidades

Nuestros antepasados a traves de sus medicos hechiceros de cualquier tribu conocían los remedios para curar algunos males através de plantas y conjuros. Su sensibilidad y el sentido común eran sus aliados en el combate contra la enfermedad.

Esta tradición se encuentra en todas las culturas de los cinco continentes del mundo.

Como dato mas antiguo se conoce al antiguo faraon Imhotep del viejo Ejipto considerado como sabio de la medicina y dios creador de la misma luego de su muerte. Este antiguo médico uso la herbolaria de manera sistemática y es considerado su pionero ya que existen papiros que describen la curación de numerosos casos clínicos a traves de plantas medicinales.

En la Grecia antigua donde la mitología marca la aparición de Quiron, un centauro que recibió el conocimiento médico de Apolo, este tuvo varios discípulos, entre ellos el conocido Hercúleas y Esculapio; se dice de este ultimo, quien con tanto saber, logró obtener la sangre de las medusas y con ésta lograr que los muertos resucitarán. Júpiter y Plutón se enteraron de este hecho y decidieron sacrificarlo para mantener el equilibio entre la vida y la muerte, sin embargo Esculapio antes de morir tuvo dos hijas: Hygia diosa de la medicina y de cuyo nombre deriva la palabra higiene; y Panacea, cuyo nombre simboliza las propiedades curativas de las plantas.

De esta manera el uso de las plantas fue ampliamente difundido por griegos y romanos entre los cuales Hipócrates y Galeno son los más reconocidos y considerados por la historia los padres de la medicina occidental. Estos médicos usaron la herbolaria como medio para restablecer la salud de los enfermos que curaban y sus enseñanzas rigieron el mundo de la medicina hasta la edad media.

La herbolaria paso de los griegos a los romanos y de estos a la recien surgida España de la epoca.

La medicina altamente influenciada por dos médicos musulmanes Razis y Avicena, retomaron los conocimientos de Hipócrates y Galeno, adhiriendolos a los del pueblo Árabe los difunden al mundo contemporáneo de su época.

Por su parte en la América Precolombina y concretamente en México existía una historia herbolaria de por lo menos 3,500 años y según diferentes autores podría tener entre 4,000 y 5,000 años de antigüedad, sin embargo es muy probable que los primeros hombres de América provenian de Asia y traían consigo una cultura herbolaria y esto se entiende si se compara la cosmovisión de sus pueblos.

En esa época los frailes acompañados de indígenas traductores levantaron un importante censo de las plantas y sus propiedades curativas, situación que se documenta en el "Códice Badiano" escrito y traducido al latín por un médico indígena, sin embargo esa es sólo una muestra del conocimiento terapéutico de las plantas que tenían nuestros antepasados, ya que Mayas, Nahuas, Mixtecos y Zapotecos, por mencionar a los principales grupos de aquella época, tenían amplios conocimientos en estos tópicos.

El conocimiento se desarticuló pero jamás desapareció, de esta forma el conocimiento terapéutico de las plantas tomó dos destinos, el primero pasa a formar parte de la teoría de los principios activos que con el tiempo y una compleja historia forma parte de la medicina
alopata u ortodoxa y la otra paso a formar parte de la cultura común y es conocida como herbolaria tradicional.

En la época prehispánica ser médico náhuatl (ticitl) exigía pertenecer a unas cuantas familias en las que el conocimiento era transmitido de padres a hijos o hijas (Viesca, 1990). Sin embargo, también se tenía la opción de ir a los calmecac (Díaz I., 1990; León-Portilla y Silva G., 1991), o centros de educación para formarse como médico sacerdote dedicado a un dios, y a la curación como actividad secundaria (Viesca T., 1990). A los primeros les correspondía aplicar y transmitir el conocimiento, a la vez que proponer innovaciones de teoría y práctica. ¿Quiénes serían médicos? Esto también dependía de la fecha de nacimiento, alguna deformidad del cuerpo, revelación en los sueños o el llamado que no mata a los elegidos, pero los obliga a dedicarse a la medicina (López A., 1970; Viesca T., 1990). Según Sahagún el oficio de ticitl, que podían practicarlo personas de ambos sexos, comprendía poseer "...grandes conocimientos de los vegetales, saber sangrar, sobar, reducir las luxaciones y fracturas, sajar y curar las llagas, úlceras, la gota, cortar las carnosidades de los ojos..." (Guzmán P., 1992). También, debía saber hablar el lenguaje de los espíritus (el nahuallatollli), curar las diferentes enfermedades causadas por brujería, la manera de producirlas, poder ver el pasado y vislumbrar el futuro, conocer el mundo sobrenatural, y tener la capacidad de ir a dicho mundo y regresar a salvo (Viesca T., 1984, 1990). De acuerdo con Anzúres (1989), las causas dadas a la enfermedad eran atribuidas tanto a fuerzas y agentes sobrenaturales, ya fuera por castigo divino o porque eran ocasionadas por otro ser humano, como al orden natural; y que para las primeras había una terapéutica psicorreligiosa (invocaciones, conjuros, mandas, limpias, soplos, extracciones y tacto); para las segundas una terapéutica natural a base de plantas, animales y minerales; y una terapéutica mixta, con elementos naturales y metafísicos. Cocimientos, maceraciones, polvos secos, aceites, etc., eran las formas más comunes de administrar los medicamentos, que tanto admiraron los europeos, y que los antiguos mexicanos empleaban como eméticos, antieméticos, antihelmínticos, purgantes, diuréticos, oxitóxicos, abortivos, sudoríficos, parasiticidas, antidiarreicos, etc. (Guzmán P., 1992). De las innumerables especies sobre las que probablemente se conocían sus propiedades medicinales aún en los primeros años de la colonia, sólo ha quedado memoria de algunas pocas en varios códices y obras, entre las que destacan: 1) La de Fray Bernardino de Sahagún (1975), quien desde su llegada a México en 1529, recopiló lo que después se publicó como Códice Florentino (Ortiz de M., 1975; López A., 1971 a,b), reeditado en 1980 por el gobierno mexicano. En este códice la información sobre plantas medicinales fue obtenida de médicos indígenas y quedó consignada en el párrafo quinto del libro XI, y en el resto del libro XI la de informantes indígenas no médicos, lo cual da una idea de los conocimientos de medicina de la gente en general (López A., 1974). 2) En 1552, Martín de la Cruz, médico indígena, escribió una obra en náhuatl, traducida al latín por Juan Badiano, también indígena, titulada Libellus de medicinalibus indorum herbis, comúnmente conocida como Códice Badiano o De la Cruz-Badiano (edición facsímil del IMSS en 1964). 3) La Historia Natural de Nueva España, del protomédico Francisco Hernández, quien hizo su trabajo de 1571 a 1577, se publicó hasta 1651 (publicado nuevamente por la UNAM en 1959). López A. (1976), basado en la obra de Sahagún, liga la cosmovisión náhuatl con la utilización de las plantas medicinales, por medio de cuatro elementos; de ellos cabe destacar el primero, que comprende la división fundamental de dicha cosmovisión y que separa los seres por su naturaleza fría o caliente, de tal manera que una medicina de naturaleza caliente hace desaparecer una enfermedad de naturaleza fría, y la medicina fría a la enfermedad caliente. El segundo elemento relaciona otros criterios como el sabor y el color de la planta, entre otros, con la propiedad medicinal de la planta. Cabe destacar que los informantes indígenas de Sahagún (López A., 1971a, 1974) detallan para la mayoría de las plantas, además de su morfología, color, lugar donde crecen y uso, el sabor y para algunas pocas el aroma y la calidad (fría o caliente). Martín de la Cruz relaciona el aroma y la forma con las propiedades de las plantas, por ejemplo, la semejanza entre la planta o alguna de sus partes y la del órgano enfermo. Así, el yolloxóchitl, flor del corazón, según estudios farmacológicos actuales aumenta la fuerza de las contracciones y el tono muscular del corazón; la raíz de ipecacuana del país (Ionidium polygalaefolium), semejante a las heces del disentérico, era empleada para tratar dicha enfermedad, y actualmente su principio activo, la emetina, es usado para tratar el mismo padecimiento (Viesca T., 1976). Los razonamientos elaborarlos en torno al uso de las plantas, las enfermedades, la planta misma, sus cualidades y su hábitat, han quedado registrados como huella en los nombres dados a las plantas. Así, los nombres náhuatl describen a la planta según su "hábitat" (ahuexotl, sauce acuático; mexihuitl, hierba del maguey); su "forma" (nacacetollin, tule anguloso); "color" (iztacpatli, medicamento blanco; costic axixpatli, de costic: amarillo, axixtli: orina y patli: medicina); "uso" (cihuapatli, medicina de la mujer y en general el vocablo patli para las plantas de uso medicinal); "sabor" (xoconochtle, tuna agria); "calidad" (las de naturaleza acuática con los sufijos atl o su forma abreviada a, como acocohtli, axocotl y acuahuitl, utilizadas por su frescura para combatir padecimientos originados por exceso de calor) (Berlin et al., 1968, 1973, 1974; Berlin, 1992; Barrera et al., 1976; Viesca T., 1976, 1986; Ortiz de M., 1976, 1984; Del Paso T., 1988). Esta nomenclatura ha servido como elemento mnemotécnico en el proceso de enseñanza y aprendizaje, con el fin de ayudar a precisar y retener el concepto y uso de la planta medicinal, así como su identificación (Pelt, 1977; López A., 1976). En el sistema botánico tradicional actual, para saber si una planta es medicinal, se clasifica y evalúa de acuerdo con rasgos como el sabor, olor, forma, sensación y calidad (fría-caliente), así como también por los efectos fisiológicos que ellas desencadenan en el cuerpo (Ortiz de M. y Browner, 1985; Messer, 1991). Estos atributos pueden ser usados con ventaja para establecer prioridades dentro del inmenso número de plantas existentes, pues de otra forma es casi imposible estudiar su composición química y su actividad farmacológica (Schultes y Raffauf, 1990).

Conforme ha ido evolucionando la herbolaria en México, a través de los años
Denominamos Herbolaria al conjunto de conocimientos relativos a las propiedades curativas de las plantas.
En México la herbolaria ha sido y sigue siendo un recurso para buscar la cura a las enfermedades más comunes. Nuestro país ha sido geográficamente privilegiado, ya que posee una de las floras mas ricas en el plantea. Y su herbolaria se ha enriquecido por la observación y paciencia de los pueblos que durante siglos, han buscado su poder en la curación.

Herbolaria en mesoamérica

El termino Mesoaméricano hace referencia al comprendido de la mayor parte de México Guatemala, Nicaragua, Costa Rica y El Salvador.
Para los habitantes de mesoamerica de aquel entonces Había un mundo subterráneo, la región por debajo de la plataforma de tierra habitable, que tenía nueve pisos o niveles fríos donde se formaban nubes, nacía el agua y habitaban seres acuáticos. Por encima de la plataforma imaginaron trece niveles celeste donde nacía la luz y el calor y era por ese medio donde viajaban las estrellas, el sol, la luna y otros seres de la mitología mesoamericana.
En el mundo prehispánico la enfermedad los pueblos la concebían como producto de la acción de los seres que habitan los pisos celestes y el inframundo. Y que a través de los elementos de la plataforma: el viento, agua, sol, polvo, animales, etc. Daba como consecuencia un desequilibrio en el cuerpo del hombre. La enfermedad era producto de este desequilibrio corporal, que se mantenía gracias a la dualidad de los elementos vitales: el color y el frió, la luz y la oscuridad, lo seco lo húmedo, arriba y abajo.
En esta cosmovisión, la medicina se ocupaba de ayudar al enfermo a recuperar ese equilibrio que ya lo había perdido. Las plantas medicinales fueron un recurso del cual los habitantes de Mesoamérica se auxiliaban para buscar la cura a sus enfermedades. Estas plantas se utilizaron de diferentes maneras, como ungüentos, para aliviar trastornos a través de la piel; como pócimas, como vaporizaciones, etc.
Los habitantes contaron que con sus plantas mantenían un orden y una organización casi perfecta, tenían médicos que dominaban ciertas especialidades, y estos eran: parteros, hueseros o yerberos.
Había incluso escuelas para enseñar a los jóvenes el uso y el arte de curar y había mercados de plantas medicinales donde el pueblo podía visitar, consultar, y comprar e incluso consultar a los médicos.

Herbolaria en México

Las sociedades prehispánicas creadoras de grandes ciudades y centros ceremoniales, de una economía, una organización social y una religión complejas desarrollaron una tecnología capaz de lograr la supervivencia y el crecimiento de la población. El aprovechamiento de los recursos naturales para la salud incluía, además de tratamientos curativos, prácticas de higiene, cuidados y embellecimiento del cuerpo humano.
Uno de los centros ya mencionados donde se adquirían las plantas (entre otros productos) eran los mercados. Era un sitio establecido en la ciudades, colonias, municipios, poblados, y rancherías, tiene una historia muy antigua.
Durante el reinado de Moctezuma de 1440-1469 se creó un lugar de descanso para la nobleza india en las tierras calidas y bajas ubicadas al sur del valle de Tenochtitlan en el hoy nuestro estado de Morelos. El lugar: El jardín de Oaxtepec
Moctezuma ordeno que se usaran las aguas del manantial de Oaxtepec para formar un sistema de riego que permitiera el cultivo y la conservación de las más importantes especies vegetales del imperio azteca., las plantas se cultivaron en parcelas cuidadosamente diseñadas para conformar el primer jardín de América varios siglos ante de que Europa una idea semejante a esta se imaginara.
Durante el siguiente siglo los españoles quedaron maravillados de la belleza del lugar y tanto fue su simpatía por el lugar y porque eran numerosas las plantas medicinales que los aztecas habían conservado, que en ese mismo cerro los españoles edificaron un hospital. El hospital de la Santa Cruz de Oaxtepec. Fue en ese lugar donde durante el siglo XVI, se escribirían algunas de las obras mas importantes sobre herbolaria medicinal del países más importante de la época.

Códice Badiano
En 1552 se elaboró en el colegio de la Santa Cruz en Tlatelolco de la ciudad de México un pequeño manuscrito que lleva por titulo de Libellus de medicinalibus indorum herbis (librito de las yerbas medicinales de los indios) se conocerían cuatro siglos después como Códice badiano.
Estaba integrado con una descripción del uso medicinal de más de 150 platas originarias de México y que se empleaban en la medicina prehispánica. En esta obra es considerada el primer libro de herbolaria medicinal azteca y una de las más importantes fuentes bibliograficas históricas de la materia médica en México. Esta obra nos ofrece información sobre plantas según el tipo de enfermedad para la que se usan. La medicina indígena agrupaba las enfermedades conforme a un orden anatómico: de la cabeza a lo pies.

Códice Florentino

Interesados en el aprendizaje del idioma náhuatl y deseosos de conocer a fondo la ideología y cultura de los pueblos que debían evangelizar. Los misioneros católicos desarrollaron en México una intensa labor de estudio de las tradiciones e ideas de los conquistados. Entre los más importantes, por su trascendencia, fue Fray Bernardino de Sahagún. El códice contiene una amplia sección dedicada exclusivamente a las plantas medicinales de los indigenas mexicanos. La característica más importante de esta obra segun Sahún, es que su información fue obtenida de los ancianos de la epoca. El libro goza de abundante información sobre los usos medicinales de las plantas, las propiedades y características de los medicamentos y esto resalta la riqueza de la medicina azteca.
Durante los primeros cien años de la colonia, el uso que los indios hacían de algunas plantas medicinales se asocio con actos de idolatría, ya que las curaciones autóctonas conservaban rituales y practicas de la religión anterior. El clero católico prohibió su uso para evitar prácticas e ideas que combatió durante el proceso de implantación forzada del cristianismo en los pueblos conquistados.
Con tal de que no se les reprimiera los indios cambiaron sus nombres por denominaciones asociadas a la religión.
La dieta de los mexicanos se modifico radicalmente después de la Conquista española; la herbolaria medicinal se enriqueció con la contribución de la flora europea y el árabe. De las cocinas españolas salieron el perejil, el tomillo, la albahaca, la manzanilla, la hierbabuena, el clavo, la mejorana, el laurel, el eneldo, y muchas más hierbas, aromáticas, de uso culinario y medicinal llego a México a través de la migración española.
Según estudios botánicos modernos, más del 50 por ciento de las plantas medicinales actualmente empleadas por los mexicanos provienen de Europa y se integraron a lo largo de toda la etapa colonial.
En el siglo XIX ocurrieron en Europa y principalmente en Francia, cambios importantes en el desarrollo de las ideas; la filosofía prospero en la búsqueda de nuevas ciencias que enriquecieron y modificaron el pensamiento ilustrado, sobre todo como consecuencia del desarrollo capitalista y el crecimiento del proceso de industrialización iniciado a finales del siglo XVIII
El nuevo orden económico y social influyo en todas las ciencias, pero de manera especial en la rama de la medicina. Las ideas positivistas llegaron a nuestro país durante la intervención francesa. La nueva forma de abordar el estudio de la naturaleza repercutió directamente en la herbolaria. Se apoyo en la química y se utilizo plantas que nunca se habían conocido. Así surge la industria químico-farmacéutica para producir formas medicamentosas a base de plantas nunca antes conocidas.
La tradición herbolaria y conocimiento tradicional de los habitantes de México contribuyeron a superar las difíciles condiciones de salud que predominaron durante la larga guerra civil y las intervenciones extranjeras en el siglo XIX. Por eso el General Carlos Pacheco, secretario del Fomento del gobierno de Porfirio Díaz, creó en 1888 el Instituto Médico Nacional.
El herbario medicinal del instituto contaba con varios miles de plantas curativas recolectadas y clasificadas por los botánicos. Este instituto fue el organismo del gobierno porfirista que mayor investigación científica realizó sobre la flora medicinal de México durante el siglo XIX.
Durante el decenio de los años sesenta el nombre de México apareció con frecuencia en los reportes científicos y médicos de la investigación de plantas en el mundo, debido al gran número de especies vegetales que contienen sustancias capaces de provocar alucinaciones. La ciencia médica se intereso en conocer y estudiar el uso que las culturas indígenas de México hacen de plantas como el peyote y el ololihuiqui en sus fiestas ceremoniales y rituales. Durante años recientes eran frecuentes encontrar en México números investigadores extranjeros (antropólogos, médicos, químicos) que recolectaban la flora medicinal en regiones como Oaxaca, Chiapas, la tierra Tarahumara o entrevistando a los miembros de comunidades indígenas ya que deseaban aprender de ellos el uso y la aplicación de estas plantas.
A partir de los años ochenta, el enteres por conocer las plantas medicinales y su uso se ha propagado en todo el mundo. El desarrollo tecnológico ha dado paso a nuevas metodologías y procedimientos que han modificado sustancialmente el estudio de la herbolaria y permiten visualizar el papel de los nuevos medicamentos preparados a base de plantas. La herbolaria de México, afortunadamente no esta tan lejana a este notable desarrollo científico y técnico. Hoy en día diferentes Instituciones como es el caso del Instituto Mexicano del Seguro Social, algunas facultades e institutos de la Universidad Autónoma de México, y el Instituto Politécnico Nacional, entre otras, llevan a cabo investigaciones sobre la flora medicinal del país en muy variados aspectos.

Medicina Tradicional

En los años setenta de este siglo, se produjo un cambio importante en el empleo y estudio de la herbolaria en la mayor parte del mundo. Tal giro provino de la Organización Mundial de la Salud, la cual reconoció que las plantas medicinales usadas por las culturas autóctonas (llamadas medicina tradicional) desempeñaban un papel importante en la salud de muchos países. Se funda en México el instituto Mexicano para el Estudio de las plantas medicinales (imeplam). Se recupero la bibliografía histórica sobre la materia, se crearon nuevos bancos bibliográficos respecto a la flora mexicana., se fundo el Herbario de Plantas Medicinales, colección formada con colectas de los etnobotanicos y se establecieron laboratorios de química y farmacología en el mismo instituto.

 

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