Historia

Todo comenzó en 1916, cuando Albert Einstein estudiaba el comportamiento de los electrones en el interior del átomo. Éstos emiten luz espontáneamente, sin ninguna intervención externa.

Einstein previó la posibilidad de estimularlos para que emitieran luz de una longitud de onda determinada; pero nadie pensó seriamente en construir un dispositivo basado en el fenómeno en cuestión, hasta principios de los años 50.

La primera propuesta conocida para la amplificación de la emisión estimulada apareció en una solicitud de patente soviética en 1951, presentada por Fabrikant. Sin embargo, no se publicó hasta 1959 y, por consiguiente, no afectó a otros investigadores.

En 1953, Joseph Weber, de la Universidad de Maryland, propuso también la amplificación de la emisión estimulada. Al año siguiente, los rusos Nicolay Basov y Aleksandr Prokhorov escribieron un artículo explorando más a fondo el concepto.

En septiembre de 1957, Townes esbozó un proyecto para la construcción de un “Máser óptico” que emitiría luz visible. Él y su viejo amigo Arthur Schawlow desarrollaron un plan para la construcción de un láser.

En noviembre de 1957, dos meses después que Townes esbozara su máser óptico, Gould comenzó a describir su propia idea para la construcción de un aparato semejante, utilizando, al parecer por primera vez, el término “láser”.